Mostrando las entradas con la etiqueta ficciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ficciones. Mostrar todas las entradas

julio 27, 2011

Armisticio

Tuve que dejar al lado de la pared el bolso y las botas. Me descalcé sabiendo que no tenía que salir aprisa de la habitación. Me quité la cazadora y al dejarla caer escuchaste un sonido metálico pero no preguntaste de qué se trataba. Te escuché llamarme madre, te escuché llamarme padre, escuché el nuevo nombre con el que me traías a la vida, una cuenta más, otra perla.
Tuve que callar y tuve que pedir al silencio ser mi cómplice y ya no mi delator. Contemplaste mi despertar cercano al ocaso, y mi extroversión de media noche, y mi completa sinceridad de madrugada; no le temimos a la mirada fija, ni a las lágrimas, ni le temiste a mis dientes que crueles desgarran, ni le temí a tu atroz sonrisa, ni a tu violencia, ni a tu abandono de toda esperanza. Rendir las armas.
Cada noche intentaba que te fueras, y cada mañana me descubría celebrando que te quedaras; cada noche creía que era la última; marcharme, no decirte nada. Lo logramos.