marzo 16, 2010

Estrofa I

Mírame, que te como con los ojos, no de frente, no sonriendo; te como con la orillita del ojo, en el margen de la retina, y apareces borroso, pero eres todo mío. Mírame, pero mírame como yo no te miro a diario, sino en esos extraños cruces de caminos, en esos descarriados momentos en dónde hablo sin parar, y te ríes sin parar, y tenemos aun el cabello revuelto de ideas.

febrero 07, 2010

Diario onírico I

Al otro lado del laberinto esperaba tu arribo, mientras del cielo caían bolas de fuego.

enero 04, 2010

Antes de que entrara el invierno.

Caminito de migajas. Caminas en la oscuridad detrás mío. Respiro la calma.

diciembre 03, 2009

Domicilio conocido

Al otro lado de la calle, tras la ventana sin un cristal, en mis narraciones inconclusas, en la memoria de mi sistema inmunológico, en mi seguro de vida, en la trampa para los monstruos ya en desuso, envuelto en las mortajas negras que colgaban de mi muñeca izquierda, en la respiración entrecortada, en el corazón paralizado, en la biofísica y en la retórica, en mi centro de gravedad, recorriendo la rosa de los vientos, en el mecanismo cuadro a cuadro de la visión, en las corrientes de calcio, en la Teogonía, en el Tántalo; en el manantial de maullidos, en un sobre de análisis clínicos, en el barroco, en todas las naturalezas muertas, en el semblante cansado, en los bailes que la respiración inspira, en mis momentos de concentración, en las imágenes hipnagógicas, en los vuelos a ojos cerrados, en los dulces dolores, en el frío amor de las agujas, entre las costillas, en el firmamento, en el negro, en la cicatriz de mi boca, en la mirada triste, en la sonrisa malsana, en todos y ningún lugar...

Encontré este texto mientras cancelaba uno de mis perfiles públicos, lo escribí hace casi un lustro y aun me parece vigente.

diciembre 02, 2009

Dec2

Cualquier recta dibuja una espiral.

noviembre 24, 2009

Reforzamiento sináptico

No publico nuestras conversaciones porque no quiero que los demás pronuncien tu nombre en señal de reconocimiento. Transcribirlas solo haría más intensa tu huella mnémica.
Te revelo en el entrelineado, no gritaré tu nombre.

noviembre 05, 2009

Trigésimo cuarto capítulo del segundo libro de Lo Insondable

Nuestro retorcido sentido común nos llevaba a afirmar que sobre advertencia, no hay engaño. ¿Te engañé?, ¿creíste alguna de mis locas declaraciones de no amor?

Me engañaba sola, arrojábamos frases hechas de la misma forma que nos arrojábamos a los brazos; cómo me arrojabas de tu mundo, cómo te mantenía alejado de mi mundo.

Desambiguación: interlocutor de mis madrugadas.

Somos un par de desconocidos que intenta cubrir los ojos del otro con la mano que le queda libre al cubrirse el rostro.